SEGURIDAD DE LA INFORMACIÓN COMO UN HÁBITO EN NUESTRAS VIDAS

    Jerson Jair Vasco Upegui - Gestor de Innovación

El cibercrimen es un factor constante, alrededor del mundo se presentan centenares de ciberataques de diferentes tipos y con diferentes objetivos.

En Marzo de 2018, la empresa Symantec lanzó su informe anual en el que analiza la seguridad informática a 157 países. En este informe, se dió a conocer un total de 669.947.865 nuevas variantes de malware en el año 2017, siendo Colombia el sexto país Latinoamericano con mayor número de ciberataques y el veinticuatroavo país a nivel mundial con un total de 1.2% con respecto a los demás.

Es común ver en los medios de comunicación que un cibercriminal ha ingresado a un dispositivo móvil de alguien y ha publicado fotos íntimas en internet, se reportan cuentas bancarias vaciadas o la publicación de información personal y confidencial. Esto muchas veces se debe al mal uso que se le da a los dispositivos conectados a internet tales como celulares, tablets y últimamente los llamados ‘wearable’ ya que el acceso a algunas aplicaciones y servicios puede no ser tan confiable como principalmente se muestra, afectando severamente la seguridad de nuestra información.

La empresa de seguridad informática Kaspersky, reveló que en el primer trimestre de 2018 se detectaron alrededor de 1.322.578 instalaciones maliciosas, de las cuales muchas de ellas iban destinadas a ataques bancarios y spam, sin embargo, un pequeño porcentaje de las aplicaciones iban destinadas al control remoto de los sistemas, también llamados RAT (Remote Administration Tool).

Constantemente buscamos más y mejores comodidades, es por esto que surgen nuevas aplicaciones que nos brindan diferentes servicios para satisfacer esa necesidad de estar cómodos; como por ejemplo un control remoto de tv desde el celular, o incluso ver televisión desde algún dispositivo móvil, un filtro para la cámara o un paquete de emojis para whatsapp, se han vuelto un boom en los Marketplace en los últimos años. ¿Pero a qué precio? ¿En realidad estas aplicaciones son free?

“Si un producto es gratis, tú no eres el cliente, sino el producto” esta frase es netamente verídica, si vemos casos como las redes sociales, en donde al aceptar términos y condiciones admitimos que la información compartida con dicha red puede ser usada para fines de su interés, como poner una foto tuya en algún comercial. Sin embargo, se hace más verídica cuando se descarga una aplicación de linterna pero en sus permisos pide acceso a los contactos del teléfono, raro esto, ¿No?

Se están publicando apps y servicios en los distintos markets y un gran porcentaje de estas son apps maliciosas, a falta de un buen antivirus en los dispositivos móviles en los que se instalan las aplicaciones. El único filtro que queda es reconocer por nuestros propios medios si una aplicación es maliciosa o no. Esta medida se realiza mirando los permisos de la aplicación en el Marketplace antes de ser instalada y razonando un poco acerca de la finalidad de la app con los permisos solicitados, también verificando los comentarios y la cantidad de reacciones.

Sin embargo, la instalación de aplicaciones móviles no es el único método en el que se puede llegar a vulnerar la privacidad de alguien más, acciones como navegación en sitios de poca confianza, realizar conexiones a redes abiertas y de poco control o el acceso a recursos y servicios mediante otros medios, eleva el riesgo a que un cibercriminal pueda acceder al dispositivo y obtener gran cantidad de información personal.

Una manera de gestionar el riesgo, es tener conciencia crítica en cuanto a los recursos a los que queremos acceder y el precio que estamos dispuestos a pagar por los servicios aparentemente gratuitos. Ser conscientes de que aplicaciones serán instaladas, si realmente son necesarias y lo más importante, corroborar que sea de una fuente oficial y segura. Desconfiar de redes que sean libres en diferentes lugares como los aeropuertos, centros comerciales, parques, cafetines… y contar con servicios que agreguen seguridad en nuestros dispositivos. Estas medidas se deben convertir casi que en una costumbre que construya un ambiente más seguro entorno a nuestros datos.